Para Vos:


Vienen cambios.
"Hora de reformar"

27/12/09

Für Alisse



Inspirado por un buen escrito que una vez oí, y por una mujer sin duda excepcional.







Eran cerca de las once y media. Acabábamos de salir de mi apartamento cerca de la zona rosa y se suponía que nos dirigíamos a tomar una copa.


Caminábamos por el paseo público que daba a una zona no muy concurrida donde se encontraba ese café-bar que tanto me gustaba.  Aquel donde la cité un tiempo después de nuestra primera ruptura para que me perdonara lo imbécil que había sido.


Yo caminaba lentamente, un poco asustado pero reconfortado al verla conmigo. Ella andaba unos tres pasos por delante de mí y con su vista clavada en el suelo como si indagara en los misterios más ocultos de la vida.


¿Miedo por qué? Se preguntará. Ya se los explicaré más adelante.


En ese momento empezó a llover y fue como la introducción a una serie de visiones, tan tiernas y eternas que aun recuerdo como si hubiese sido ayer. Ella jugaba con las pequeñas gotas de agua que se estrellaban en el cemento del andén arrastrándolas con la suela de sus zapatos creando figuras abstractas de trazos irregulares. Era como una niña pequeña a la que no le importaba nada más que su mundo de fantasía. Bailaba con cada farola. La tomaba de su fuste y daba vueltas con la cara hacia arriba para sentir el ligero cosquilleo de las gotas. Sonreía. Eso era algo que me encantaba, su sonrisa, que en casos de euforia extrema se desaliñaba como para intentar desvelar su alegría infinita. Porque cuando era feliz lo era completamente, sin peros ni nada; y estaba conmigo. Caminaba tan sutil, tan vaporosa y ligera con su vestido de cebra. Me encantaba como le quedaba ese vestido porque combinaba con su personalidad. Flotaba, o mejor, volaba y se perdía en la densa atmosfera de la noche como el humo que se desprendía de mi cigarro.
Olíamos a sexo. No del bueno, sino del mejor. Acá hablo más por mí que por ella ya que era incomparable en la cama. Ese olor me traía recuerdos de antaño. Jóvenes y cabeza dura.
Por fin llegamos al Cortázar y antes de entrar se detuvo, me besó y me tomó de la mano como para guiarme. Se paró en frente del mostrador y me regaló una cálida sonrisa. “Parecía enamorada”, o me gustaba pensarlo.


-Hola Nancy- le dije a la bella regente de la barra.
-¡Qué tal Andrés!- dijo con entusiasmo, como si no nos hubiésemos visto en muchos años. Siempre hacia lo mismo sin contar con que me pasaba por allí cada noche. Me gustaba que lo hiciese porque demostraba aprecio.


-¿Te pongo una Cerveza con Limón como siempre?
-Si por favor- le dije con un tono un poco seductor.
-¿Y a la chica?


La miré pero ella dirigió su mirada a Nancy. Y con una sonrisa…
-Nada, gracias.
-Vale- le respondió Nancy sonriéndole también. - ¿te vas a sentar donde siempre?
-Sí guapa, donde siempre.


Me giré y con su mano agarrada la llevé a la mesa de siempre.


Se encendió un cigarro. Yo solo podía pensar en lo cambiada que estaba. Hace diez años me hubiese peleado un poco si yo me fumaba siquiera medio en todo un día. Definitivamente somos lo que nos rodea. Yo era el típico cantamañanas frustrado y seductor que se escondía en una imagen inexistente. No tenía mi propia televisora pero alardeaba de ser un gran productor con una inmensa humildad para no desvelar mi fortuna. Lo más divertido es que había quien me creía. La verdad es que era el director técnico de las noticias de una radio-televisora no muy importante. Mi sueldo me daba lo justo y vivía en el apartamento de vivienda civil que mi padre me había dejado. Menos mal que no tenía hermanos.


Por otra parte, ella era una mujer deslumbrante y vivaz. En la universidad había conseguido ser de las mejores y también empezó a tomar por suyos esos hábitos que tanto detestaba. Empezó a fumar cigarro y de vez en vez se metía su buen “porro de maría con choco”. Había descubierto nuevos horizontes sexuales, por lo que ya no era una “heterosexual declarada” sino una “bisexual libre y radical”. Lo de radical porque le encantaba como la tocaban otras mujeres, lo de libre, eso era porque no le gustaba pensar en fidelidades ni compromisos y sobre todo porque le encantaba el sexo.


-Te veo bien- le dije mirándola tan profundamente como podía. Creo que eran más mis celos que cualquier otra cosa los que veían por mí.
-Tú siempre igual. No te cansas de decirme lo mismo. Lo más triste es que lamentablemente yo no puedo decir lo mismo-. Hizo ese comentario con toda la mala leche, el orgullo, despotismo y sensualidad que se había guardado por tantos años de ausencia.


¿Se puede ser más puta en la vida? Y lo peor es que tenía razón. Llegue de mi dichosa travesía de éxitos por Europa a rogarle el amor que desprecie hacia tanto tiempo.


-No te dejes engañar por las apariencias, no vivo tan mal como te crees.
- A otra con esos cuentos. Contigo aprendí dos cosas: La primera, que tú y los hombres en general son todos una cabeza sin corazón, mentirosos hasta lo imposible y la segunda, que me gusta más el sexo que cualquier otra cosa.


Me reí.


-Ya veo que te encanta que te coma una lesbiana machorra, pero recuerda que las lesbianas también se cansa de la de plástico y de vez en cuando solicitan una de verdad.
-Para eso estas tú, querido, Igual no soy lesbiana ni tú el único.


Y pensar que antes nos jurábamos amor incondicional, una familia y millones de hijos revoloteando y riéndose por toda la casa. No se puede ser más utópico definitivamente. Ahora no era más que otro de sus juguetes sexuales. De esos que guarda en el cajón de la mesa de noche y utiliza solo cuando le falla todo lo demás sobre todo, la vida social. Me molestaba pensar en la remota posibilidad que su prestigio se debiese más que todo a su increíble forma de mamarla. Pero no me cerré a la posibilidad de que hubiese sido por sus meritos.


-Lo único que no me gustaba de ti es que no sabias utilizar las manos y eras demasiado impulsivo pero ya veo que eso ha cambiado, por lo menos lo de las manos. Hacía mucho que ningún hombre me tocaba así.
 -Digamos que tuve la suerte de encontrar a quien me enseñara.


En ese momento llego Nancy.


- Aquí tienes querido, y a la chica le traje un café para que se caliente un poco de la lluvia- dijo un poco avergonzada.- si no quieres no te lo tomes, no es ninguna obligación. La casa invita.
-Gracias- dijo sonrojada, esa ternura era algo que ni el sexo ni la vida podrían quitarle nunca.


No sabía que me molestaba más, que Nancy intentara seducirla o que ella respondiera a sus encantos. De cualquier manera, lo que si me encantaba era fantasear el hacer un trío con esas dos. Una cabeza sin corazón, yo diría que más cabeza que corazón.
En ese momento perdí mi mirada en la ligera sucesión de finas burbujas que ascendían en espiral  del costado de esa amarilla bebida. Me encendí un cigarro y me lo empecé a fumar con la mano izquierda y es acá es donde entra mi miedo.


Me imaginaba llevándola de nuevo a mi casa y haciéndole el amor con fervor, dejándome la vida. Y después pedirle que se quedara conmigo por siempre. Sabía que con ella a mi lado seria otra vez fuerte y capaz de sentirme bien para hacer todo lo que me había frustrado. Ella era una reportera muy reconocida y sobretodo una mujer excepcional. Pensaba en hijos con sus ojos y su hermosa sonrisa y ese futuro prometedor con el que soñé tiempo antes de marcharme.
Con el primer sorbo de ese dorado cáliz, mi garganta se estremeció al pensar que, por otra parte no era más que un juego para ella, un remplazo. El entretenimiento sexual de una relación esporádica y sin compromisos entre dos adultos de mediana edad. Yo por los 37 y ella por los 32. Estaba seguro que si le decía que me perdonase por mi ausencia y viviésemos ese futuro juntos que ambos deseábamos me hubiese escupido el café a la cara de la risa que le habría dado. Sabía que ni su nueva mentalidad ni el dolor que le había causado mi ausencia se podrían olvidar con un par de buenos polvos y tres palabras. Ese orgullo que tanto la caracterizaba era algo que frenaba mucho cualquier intento de humildad.


-¿En qué piensas?


Negué con la cabeza.


Sabía que la segunda opción era la más acertada. Sin embargo heroicamente me iba a atrever a preguntárselo, si lo que recibía era una negativa, esa sí que era la última vez que nos veíamos.


Le di un tercer sorbo a la cerveza. Y se lo pregunte. Le pregunte que si quería formalizar nuestra relación y su respuesta fue un silencio prolongado de diez minutos.
Se me habían quitado las ganas de beber. Saque de la billetera un billete de cinco euros y lo deje sobre la mesa con la cerveza a medias.


-Lo que sobre quédatelo, por tus servicios-. Le susurre en la oreja de la forma más despreciable. ¿Qué podía hacer? Yo era un cobarde y ya estaba cansado de su orgullo y tragarme sus malos tratos. Combatí el fuego con fuego en un intento desesperado y sin sentido de recibir aunque sea una represalia por su parte y dar pie a una discusión.


Nada pasó.


Una vez fuera del bar, me apresuré a una estación de metro y tomé el que tenía como destino el centro de Insomnia City.


Esa noche me pagué una habitación en un motel de medio pelo y enchapado a la antigua como yo. Me fumé un cigarro con la mano derecha para borrar el rastro del olor a su exquisito sexo, pero fue en vano, la boca aun me olía a ella. Me excitaba pero me dolía el pensar que no la volvería a ver.


Tome la decisión más sabia. Llamé una puta y me compré una botella de whisky.


Al llegar, la dama me pregunta mientras se desvestía:


-¿Quieres hacerlo ya?
-Sí, pero apaga la luz.


Solo pensaba en dos cosas. La primera, la que me enseño a masturbar a una mujer fue también una puta y, la segunda, era una puta con la que iba a ahogar mis penas e imaginármela a ella con la luz apagada.


Dedicado a Bruno.


Hope you enjoy it.


David Blanko

24/11/09

November Deftones



La verdad es que esta tarde no me siento de humor...


Estaba echado sobre la cama boca arriba, con mi ropa mojada y un frío insoportable. No tenía tiempo para cambiarme y no soy de esos típicos pijos que se cambian la ropa cada dos por tres. No iba a ensuciar más ropa de la necesaria.


Me sobresalían las rodillas de la cama y tenia apoyadas las punteras contra el piso.


Estoy acojonado por lo que se me viene encima.


En el viejo reproductor de mi hermano sonaba ese grupo que tanto le gustaba...


Sucumbí a los melancólicos riff de guitarra, el estruendo de la batería, y los susurros taciturnos y enajenados de Chino Moreno. Aquellos sonidos industriales y distorsionados de ecos en el vacío de una fábrica abandonada. De la soledad y la desesperación.  Sonaba lentamente el bridge y los lamentos de Moreno. Esos sollozos que en su punto más exuberante alcanzan armónicos casi imposibles; la agonía implícita en el sonido. Las notas salían dispersas pero siguiendo un canal como de un azul en escala de grises que se difuminaba en el contorno de mis oídos.


“go get your knife, go get your knife…”


Llegan a mi mente esas mañanas de noviembre, frías y nubladas, con el olor a césped quemado por la escarcha matutina. Recuerdo estando en la parada de buses con mi hermano Fernando, esperando el transporte del cole. El siempre fumaba y me dejaba un par de caladas cuando se sentía en vena. Una vez en el bus escolar, se sentaba a mi lado y “me enseñaba” a escuchar música, mientras me envolvían los sonidos alicaídos de su walkman. Ese viejo walkman que aún conservo.


¡Dios, cómo lo echo de menos!


Fernando era increíble. Era culto en todos los temas y excesivamente pacífico y reflexivo. Gran parte de mi conocimiento se lo debo a él. Había muerto apenas hace seis meses -siete cumple el sábado que viene- pero para mí eran más de una eternidad. Se había suicidado mientras se drogaba con LSD. Se cortó la parte de atrás del cuello de una forma bestial. Tanto fue el impacto que ni a mi madre le dejaron ver el cuerpo. Su cadáver lo halló mi padre un domingo por la mañana. Después de eso nada ha sido igual. El psiquiatra les dijo a mis padres que esa era una reacción habitual, no el que se cortase el cuello como un animal, sino la hipersensibilidad nerviosa. Eso será algo que nunca entenderé de él ¿Cómo es que una persona tan inteligente y reflexiva puede llegar a ser tan imbécil?


El sonido de mi móvil me despertó de aquel trance. Alejo, mi mejor amigo, me esperaba para llevarme a la contienda que había citado con cierto par de imbéciles del instituto. Se habían metido con el nombre de mi hermano los muy cabrones y eso era algo que no puedo permitir.
Me levanté de la cama y me dirigí al armario. Saqué del cajón con doble fondo (era donde Fer escondía el porno y la maría) mis dos cadenas, el puñal que me regalo Alejito y una bolsita con un par de gramos de coca medio cortada.


Me armé como para una batalla campal. Los nervios me invadieron y para calmarlos me zampé un par de tragos del vodka barato que le había robado a mi viejo (después de lo de Fer no perdonaba ni un día sin sano juicio).


Ya estaba preparado y me miré sobre el espejo que esta encima de la mesa del reproductor. Cerré los ojos y pedí a Dios y a mi hermano que todo saliera bien y que me perdonaran por lo que estaba a punto de hacer. Casi rompo en llanto.


Recapacité…


 No había tiempo para tristezas ni cursilerías. Abrí los ojos, calenté los hombros y boxeé en el aire un poco y me esnifé casi los dos gramos de una sola. Me ardía la nariz pero ya me empezaba a sentir en forma.


Salí de mi habitación cuando vi a alejo en la sala de estar. Le di un beso en la frente a mi viejo que estaba hecho polvo en el sofá y lo abrigué un poco con una mantita que siempre se hallaba en un sillón.


Pobre hombre, sabía que estaba solo pero no podía hacer nada para remediarlo. Mi madre entró en  una crisis nerviosa y estaba pasando una temporada en el psiquiátrico, a las afueras de la ciudad. Parecía un sitio tranquilo o al menos eso era lo que mostraba el catálogo, igual, supongo que será como siempre, un sitio edénico en el papel y una verdadera mierda en la realidad. Supongo que mejor allí sin ver a papa ebrio en la sala, de igual forma intuía que su embriaguez se debía también a la ausencia de mi señora madre.


¿Cuándo acá se derrumbó mi familia?


Una vez en el portón no miro hacia atrás para no arrepentirme. El reproductor quedó encendido con esa canción infernal apoderándose de la atmósfera, y mientras cierro la puerta solo puedo pensar:


“Que sea lo que Dios quiera, no importa si no salgo vivo de esta”.



Hope you enjoy it




David Blanko.

19/11/09

Uribe y la Constitución



Es el cambio en los sistemas universales, sean biológicos, políticos o  filosóficos lo que hace posible la evolución. Sin evolución claro está, no existiría desarrollo alguno. La Constitución Política de Colombia, establecida por los Honorables Constituyentes de la Asamblea Constitucional  hace ya más de 17 años, ha sido casi intocable desde entonces, cambiando cada cuatro años de gobernantes mediante el voto popular democrático.  Si es totalmente cierto que nos regimos por una democracia ¿Cuál es el problema  de establecer un cambio constitucional a favor de un representante que, a vox populi, resulta ser el más apto? ¿No es eso regirse por una democracia? 


Cuando se obliga constitucionalmente a un gobernante a esperar un periodo de tiempo para volver al poder se está atentando contra esa democracia por la que tanto se lucha, permitiendo así que su trabajo se vea interrumpido y hasta alterado por su sucesor. Si el pueblo lo elige y desea que continúe en el poder el tiempo que sea necesario ¿No debiera de ser así? Las oposiciones le atribuyen el nombre de dictadura, de gobierno totalitarista y unitario, siendo esto una gran falla política, puesto que no será dictadura mientras existan los tres brazos del poder y el voto público.


Debate It...




David Blanko

18/09/09

El Loco de Singapur

Cuéntame las nubes
Cuéntame las horas
Cuéntame palabras
Y hablémonos verdades.

Imaginad esto:


Estáis en frente de un gran muro. Un muro inmenso. Ves hacia arriba y lo pierdes en el cielo. A los lados, ni se diga. Es un muro infinitamente gigante y motivado por tu curiosidad quieres saber que se esconde detrás.  Lo que está detrás es nada más y nada menos que Bogo. Esta el todo; el Aleph.  


Este muro tiene infinitos agujeros repartidos por su superficie (algo así como un colador), separados por metros de distancia. Agujeros por los que cualquier curioso videaría y tú, como buen fisgón, te acercas a videar lo que tu agujero te permite. Es una visión bastante limitada, debido al tamaño del agujero. Y te das cuenta que así es en la realidad. La gente mira desde su propio agujero. No es que no se digan la verdad, sino que no la comparten al no ver lo mismo. Por consiguiente somos liudios bastante limitados.


La diferencia entre Dios y las personas es que nosotros tenemos puntos de vista y Dios tiene puntos para ver.


No soy religioso. Claro que no. Pero lo cierto es que entre más conozco más entiendo a Bogo. Es cierto que cuanto más conozco más grande se hace ese agujero y se entiende mejor a otras personas.


Ortega y Gasset, tiene mucha razón en el sentido que si nos situamos en diferentes puntos vemos diferentes cosas y por consiguiente diferentes versiones. Lo que tenemos que intentar es verlo como un todo y no parte a parte. Cuando se ve parte por parte se tiende a tener preferencia por el trozo que más nos agrada y eso nos limita.


Para entender la verdad hay que entender el Caos. El universo es un Caos que el hombre organiza matemáticamente. Todo sigue un patrón y se rige por algún modelo matemático. El desorden es simplemente la disonancia de las formas, pero eso no quiere decir que el desorden no tenga un orden.


¿Se entiende?


Vamos a decirnos verdades como piñas:
Dos y dos son cuatro. El antónimo de luz es oscuridad. Tú también envejecerás y morirás. Los políticos siempre mentirán….


No me puedes decir que las verdades son una ilusión por que regimos nuestras vidas mediante realidades y es esta palabra un sinónimo de verdad. El que basa su vida en ilusiones es el que videa su agujero con una distancia imprudencial y se limita a ver lo que quiere ver.


Te propongo que hagas de ese muro un vidrio. Tan limpio y tan pulcro que no exista mancha alguna que nuble tu visión del todo. Cuando consigas esto, date la vuelta y apaga las luces que la vida se quedo sin sentido y tú serás un Dios.

Por supuesto que soy un besuño.
Por último, ¿si la verdad no existiese la mentira tampoco?
Ahora sabes un poco más como pienso.

Sin duda, no dedicado, sino dirigido a Un Tipo.

Un abrazo.


Hope you enjoy it.


David Blanko

09/09/09

Para Tu Soledad de Ensueño

Sé que estas ahí.

No te escondas tras las cortinas lúgubres del jardín.
Te dispersas demasiado, será eso de la hiperactividad.

Al azar es un traidor cuantioso,
Es como dormir al lado de un ladrón
Amistad de verbo siempre mentiroso
Que en el cuello susurra su respiración.
Y hace de tu vida un destrozo
Aquel miserable cabrón



¿Tienes miedo de conocerme?

Debe ser que eres algo limitado. No todo son respiros en la vida amigo, la vida es un suspiro.

¿Alguna vez te dije lo de Sofi?



Sentía con sus manos mi faz
Y yo con las mías su cuerpo,
Entrecortaba la respiración del momento.
Mientras gemía y gritaba,
Gritaba, casi lloraba
Pero no por placer
Por deber
Deber
Y beber.
Materializo mi placer.
Lo hago líquido y después termino.


-Te Amo.


-Te creo.


-¿Y ya está?


Silencio.



¿Vas a salir ahora?

No te de pena no tener sueños, ya te encontraremos uno. Y si te soy sincero… nunca he dormido solo. Y, pues si quieres mi consejo, pequeño conejo, no confíes nunca en amor de puta o amistad de ladrón. Porque los precios siempre varían el deshonesto es oportunista y la que nace rubia por más que se tiña rubia muere. No te digo que la gente no cambie, digo que siempre caemos; muchas veces caemos dormidos.


Siempre habrá una vez para seguir y otra para liderar y, si confías de verdad, deberías aprender a dejarte llevar.


¿Qué en que creo?



No t’ lo diré, por ahora no pues hay quien dice que soy demasiado ingenuo. Pero déjame contarte la historia de Teo y Julianne:


-¿Por qué no me miras?
-Me duele verte, el tenia tus ojos.


Son el azar y la fe.
¿Qué son el azar y la fe?
Sencillo.
Son como el pan y el café.


Julianne y Teo se conocieron por su fe al azar en una manifestación de más de un millón de personas, eran tal para cual.
De la unión de ellos dos nació Dylan.
Era un bebe mágico, hermoso y tenía los ojos de Teo.
Un día de esos que no solemos recordar, la peste tocó a la puerta de Teo y ávida recogió a su primogénito.

Dylan murió.


El azar derrumbó la fe de Teo y se echó a perder. Ahora es un borracho y poco se ve con Julianne.


Entonces…


¿Si la vida toma sus propias decisiones para qué preocuparse?


 
Hope you enjoy it.
 
 
David Blanko